Navidad, Navidad…..

La villa de Monsagro da por iniciado el tiempo de adviento.

El sábado 6 de diciembre con la instalación del belén artesanal en la iglesia parroquial de San Julián, la localidad da el pistoletazo de salida para ir poco a poco, desgranando el último mes del año, que prolongará el tiempo navideño a después de la llegada del nuevo año, este plazo recién estrenado concluirá el 6 de enero festividad de  los reyes magos.

La Navidad es a la vez, tiempo de espera y sosiego, preludio y epílogo del reencuentro de todos aquellos seres queridos que residen fuera por mor de las circunstancias, es tiempo de felicidad, de armonía y sereno recogimiento previo a la llegada del bullicioso y esperanzador nuevo año, amén, de tiempo de recordar con especial énfasis a los allegados que nos precedieron en este llamado valle de lágrimas, todos, tanto los presentes como los ausentes, pasan a ser una unidad indisoluble en Nochebuena.

Uno de los primeros actos significativos del recién aparecido mes, no es otro que el  Belén artesanal que Juan Antonio y su hijo Javier construyen en el presbiterio de la iglesia, incontables son ya, los años que puntualmente a la cita navideña, en el puente de la constitución, acuden a decorar el templo con un Nacimiento que siempre es el mismo, pero que nunca es igual, cada año lleva la impronta de lo nuevo impresa en su ser, el sitio es el mismo, los materiales los mismos ,los constructores también, pero a pesar de ello, el portal  de Belén aparece como nuevo, año tras año, los feligreses acuden a contemplar el pesebre pergeñado por Juan Antonio, un ritual que se dilata en el tiempo de los recuerdos, y que supone la anunciación de la llegada del espíritu navideño a este pequeño pueblo.

A lo largo de un mes, el nacimiento recibe, cada vez que se abren las puertas del templo, a la feligresía que se congrega para concelebrar la palabra de Dios,, todo un clásico llegadas estas entrañables y gélidas fechas, el Belén, hasta pasada la festividad de reyes,, se convierte de facto, en el principal novedoso elemento decorativo del presbiterio, sin desmejorar en absoluto, entre el retablo barroco y las antañonas  imágenes de los diversos santos, que desde sus elevadas hornacinas, contemplan impertérritos, al niño Dios en la escenificación de su llegada al mundo mortal,.

Para concluir la jornada del sábado, una actividad que reviste un colorido especial, el encendido a las 20 horas, de las luces navideñas, que convierten la Plaza mayor en un canto luminoso a la Navidad y a la paz, paz por cierto, que desafortunadamente no reina en amplias partes del mundo, incluida la vieja Europa, aún así, las luces nos acercan un poco más al misticismo de lo que supone el regreso a casa de muchos familiares alejados durante gran parte del año. La Navidad no deja de significar, periodo de reconciliación y encuentro, el encendido de  luces, inicia el periodo de una esperanza, que no se debe de perder jamás.

1 comentario

Enhorabuena a los artistas que han montado el Belén Y a esa iluminación tan fantástica. Buenas fiestas de Navidad.

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