La villa de Monsagro honra a su Cristo del Amparo durante el segundo fin de semana del mes de septiembre.
Al igual que el mes de junio es la antesala del verano, del fin de las clases para los estudiantes y el preludio de las vacaciones en general, el mes de septiembre resulta ser lo contrario, el otoño comienza a asomar la patita, augurando el inevitable fin del denominado buen tiempo, que a su vez, supone el fin del periodo vacacional y el comienzo del año lectivo; del agobiante calor veraniego, se pasa a temperaturas más benignas, los colores del campo van mutando, comenzando a instalarse tímidamente las condiciones que llevaran al predominio de los ocres en lo concerniente a la flora, todo esto a nivel general, pero en Monsagro, desde memorias que se pierden en la bruma de los tiempos, el mes de septiembre acarrea la particularidad de agasajar a su Santo Cristo del Amparo; no se tiene constancia escrita fehaciente del momento exacto, excepto la placa de piedra incrustada en la pared este de la iglesia en la que reza la inscripción «hizose esta obra año de 1758» lo que acredita sin lugar a dudas, la construcción del actual templo, pero cabe pensar, con cierta lógica, que hubo otro anterior, por lo que la tradición oral resulta ser, de facto, la única piedra de toque al respecto, por consiguiente, constituye un misterio el inicio de la celebración, pero lo que si es seguro, es que son varios siglos los que los monsagreños llevan celebrando las fiestas del verano en honor al Cristo del Amparo en el mes de septiembre.
En este 2026, en lo relativo a las ceremonias religiosas, poco o nada, en cuanto a variaciones se refiere, desde el remoto pasado, se mantiene de forma inveterada el ritual establecido, vísperas de fiesta, subida de la imagen desde la ermita hasta la iglesia, día grande: solemne eucaristía con procesión y ofertorio, y al día siguiente por la mañana, vuelta a la ermita para depositar la imagen hasta el año venidero, no es en el plano litúrgico en el que se han experimentado cambios sustanciales, lo es en el profano, se ha pasado del tamboril casi en exclusiva para todo, tanto para lo espiritual como para lo lúdico – pasacalles, ofertorio, bailes etc. – a una panoplia más variada con la incorporación en la actualidad, de grandes orquestas con todo lujo de iluminación y sonido, nada que ver las de ahora, con las de mediados del siglo pasado, por poner un ejemplo.
Comenzaron las fiestas el jueves 10 con una actividad fuera de programa, la cucaña, los mozos fueron a buscarla y se instaló esa misma tarde en los aledaños del frontón. El viernes 11, el primer punto del programa oficial, un acto culinario a eso de las 12h de la mañana, concurso de bizcochos y tartas, para seguidamente, a las 13h, una cata de vinos en los locales el Ayuntamiento; tras un receso prudencial para la comida, a las 17,30h pasacalles previo a la bajada a la ermita para acompañar al Cristo en su subida a la parroquia en la que se celebró la eucaristía, y al termino de la cual, bailes charros en la Plaza Mayor, posteriormente la charanga «Al Rojo Vivo» amenizó una tarde en la que los disfraces infantiles asumieron el protagonismo, por la noche, rondando las 00,00h, verbena en la Plaza a cargo de la orquesta «Acuarela» hasta altas horas de la madrugada, para posteriormente, ser la disco móvil de Diego «Moonlit» la protagonista final en el patio de las antiguas escuelas, hasta que el tamboril anunciando el pasacalles – con el sol ya bien alto – recogió a los más reticentes a dejar la fiesta..
El sábado 12, tras el pasacalles matutino, a las 12,30h solemne eucaristía, procesión, ofertorio, rifa del bollo maimón y bailes en honor del Cristo en la Plaza, – nada fuera del ancestral guión – como paso al preceptivo convite ofrecido por el Ayuntamiento en ausencia de mayordomo – en el local multiusos de las antiguas escuelas, para dar por concluida la mañana del día grande. Por la tarde, a las 16,30h, turno para los menudos, carretones en la Plaza Mayor como aperitivo al plato fuerte de las vaquillas, que una hora después, tomaron el protagonismo absoluto; otra charanga, en este caso «La Movida» fue la encargada de salpimentar, con sus jacarandoso jolgorio los disfraces de adultos, hasta que a las 00,00h llegó la guinda del pastel, verbena para todas las edades con «Vivaldi fiesta total» hasta el amanecer – durante el descanso, entrega de premios de los distintos concursos y disfraces – punto final a la jornada del sábado. El domingo 13, tradicional pasacalles matutino con tamboril y a las 13,30h, misa y vuelta del Cristo a la ermita con la pompa y boato habitual; con las fiestas llegando a su recta final, a eso de las 14,30h, comida de confraternidad en la Plaza Mayor ofrecida por cortesía del consistorio para todos los asistentes, locales y foráneos , y ya en las postrimerías, a las 17h, de nuevo en la Plaza Mayor, unos castillos hinchables constituyeron el mejor divertimento para la chiquillería, el broche de oro lo puso a las 19h, la actuación del acordeonista «Raúl de Dios».
La noche del domingo, Monsagro dejó atrás las fiestas patronales de este año, pero con la mirada puesta en las del siguiente, para el que ya empiezan a descontar los días, dentro de 362, estarán -Dios mediante – en el punto de partida de las nuevas; con la atención centrada en esa fecha.
¡Viva el Cristo del Amparo!








































