La recreación de la trilla, inaugura el mes de agosto en la villa de Monsagro.
La llegada de agosto – mes vacacional por excelencia – conlleva que los pueblos vuelvan a recuperar, aunque solamente sea por unas semanas, el esplendor de antaño, las calles se llenan de bulliciosa algarabía, con los menores campando a sus anchas, disfrutando de la libertad de poder manejarse a su antojo con una relajada vigilancia de los padres, los jóvenes, pululan en numerosos grupos por doquier, en tanto que los mayores , se reencuentran con familiares, amigos y conocidos.
Monsagro no es ajeno a estos radicales cambios poblacionales, cada año se llena de gente que no quiere perderse la ocasión de volver al pueblo que les vio nacer, o en el que disfrutaron de la compañía de sus abuelos.
Otra de las características del mes de agosto -específica de Monsagro – es, que su llegada acarrea la celebración de la trilla, que en este 2026 con el primer día del mes, y además, es el primero de los años en los que se celebra en unas eras, ya consagradas como Bien de Interés Cultural (BIC).
Desde hace ya algunas décadas, el Ayuntamiento, celebra el primer fin de semana de agosto, la fiesta de la trilla; poco a poco, esta recreación de una tarea, antaño poco apetecible, dado el grado de sacrificio de la misma, realizada a pleno sol, con la simple protección de un sombrero de paja, y el reconfortante aporte del agua de la fuente escanciada de un botijo, como digo, la otrora ardua y tediosa tarea de moler la paja para despegarla del grano, en la actualidad, se ha convertido en una fiesta, en la que los pequeños tienen la oportunidad de subirse a un raro artilugio arrastrado por un par de caballerías guiadas por sendos ronzales sobre una cama de paja, ¡ que duda cabe! de que en la era de los ordenadores y los video-juegos, les resulta del todo exótico, máxime, si el divertimento no contrae la obligación de permanecer sobre el trillo nada más que unos minutos. esta «exaltación» de la trilla, lleva aparejadas como añadido, otro tipo de actividades, que año tras año, se han ido incorporando para completar la jornada.
El programa de esta edición, comenzó el sábado 1, a eso de las 10,30, con una recreación de otra antañona labor ejercida en este caso exclusivamente por mujeres, la de lavar la ropa en la poza de la Fuente; acto seguido, y cambiando de escenario, en las eras se inició la trilla propiamente dicha, que en todo momento estuvo amenizada por la charanga Al Rojo; a petición expresa del Ayuntamiento, varias personas acudieron ataviadas con los atuendos y aperos de antaño – incluidos algunos representantes del grupo de teatro Cateja de la vecina localidad de la Alberca – lo cual contribuyó a dar un especial lustre a la recreación, motivo por el que fueron agasajados con un pequeño presente. concluida la mañana, por la tarde, principalmente enfocado a los más jóvenes, a partir de las cinco en la cuesta del Botánico, la chavalería disfrutó de un refrescante tobogán acuático, para al terminar, siete de la tarde, gozar de la fiesta de la espuma en el patio de las antiguas escuelas, el digno remate de tan variopinta jornada, llegó de la mano de una parrillada en la Plaza seguida de la actuación del grupo Charros y Gitanos, y el colofón final, lo puso la actuación del DJ local, Moonlit hasta bien entrada la madrugada. Pero en esta ocasión, la fiesta de la trilla traía como añadido, la celebración el domingo 2, de juegos tradicionales en la Plaza a partir de las cinco de la tarde, para seguidamente a la s siete, comenzar una Color-fest rematada con nueva fiesta de la espuma para tratar de eliminar el exceso de pintura en los participantes.
Ha resultado ser, un fin de semana de inicio de agosto gratificante, no solo para los monsagreños, sino también para los foráneos ,que al reclamo de la trilla han visitado la villa y de paso han podido contemplar los fósiles de las fachadas de la Ruta Urbana, o visitar el Centro de Interpretación de los Mares Antiguos -excepcional rareza a nivel nacional – para adentrarse en los procelosos mares de la era Ordovícica de hace 480 millones de años, con el que cuenta la localidad, amén del pequeño museo etnográfico y de la caza, y como no, del extenso Jardín Botánico con una superficie rayana en la dos hectáreas, donde se pueden contemplar las distintas especies arbóreas del Parque Natural Las Batuecas-Sierra de Francia- al cual pertenece Monsagro.
Un año más, una labor de antaño , se troca en el escenario ideal para reconocer el esfuerzo de nuestros ancestros en pro de la conservación del espacio rural del que hoy podemos disfrutar, el sudor de sus frentes, deparó que en la actualidad se les homenajee, convirtiendo en fiesta, lo que no era otra cosa que duro trabajo de subsistencia, vaya por ellos, esta ya tradicional celebración, que acertadamente, la villa de Monsagro mantiene para dar a conocer a las nuevas generaciones, otra forma de vida más sacrificada, afortunadamente ya pasada, pero que se merece no ser arrojada a las fauces del pozo del olvido, ya que nuestros antepasados, con su abnegado esfuerzo, sentaron las bases para el tipo de vida de la que disfrutamos en la actualidad.

































