Las eras, adquieren el reconocimiento oficial de la Junta de Castilla y León, que las acredita como Bien de interés cultural.
En el consejo de gobierno del jueves 11 de diciembre, la Junta de Castilla y León otorga el reconocimiento como BIC al conjunto de las 36 eras de Monsagro, con ello, el consejero cumple la promesa realizada en la localidad en su visita del verano.
Monsagro cuenta desde este mismo instante, con la oficialidad de un conjunto arquitectónico de gran valor cultural; los habitantes de la villa eran conscientes de la singularidad de sus eras, y así lo demostraban al ofrecerlas como algo original al visitante del Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia al cual pertenece la localidad, pero este reconocimiento lleva aparejado, además de ponerlas en valor, el paso definitivo para su conservación a futuro, ya que porta implícito, la delimitación de un área de protección específica, otorgándole la categoría de conjunto etnológico por su carácter singular en cuanto a número, configuración arquitectónica y características técnicas, destacando su ubicación estratégica, diseño aterrazado, muros de contención e impacto visual.
Documentación del siglo XVIII avala la utilidad de estas singulares construcciones en la vida cotidiana de los habitantes monsagreños, que a pesar de que la orografía hostil no presentaba facilidades para el devenir consuetudinario, supieron adaptarse a las adversas circunstancias de una agricultura minifundista de subsistencia, de la cual constituyen una muestra de primera mano, las recién catalogadas como BIC, eras de Monsagro. La protección que supone esta declaración, abarca así mismo, a la actividad que el actual Monsagro lleva a cabo cada mes de agosto, la recreación de la trilla.
Conviene poner en contexto las circunstancias que llevan a la Junta a dar este importante paso para la localidad, las eras, siempre fueron de titularidad municipal, sin embargo, eran los vecinos los propietarios en régimen de usufructo cuando llegaba el tiempo de la cosecha de la mies, por tanto, la conservación de las mismas y el buen estado en el que se encuentran, se debe principalmente, a los antiguos usuarios, que generación tras generación han ido heredando, tanto el uso, como la obligación de mantenerlas en buen estado, hasta que en 1988 – año en el que las eras fueron utilizadas por última vez por el propietario de uso, pasando a propiedad exclusiva por cese de actividad del consistorio – como puede apreciarse, un pasado casi al alcance de la mano.
En la actualidad, las eras, cumplen con la función de atractivo turístico, pero antaño, amén de acaparar la actividad principal de ser el espacio habilitado para la separación del grano y la paja, servían como lugar de encuentro durante el resto del año, en las tardes domingueras de jóvenes bailando al son del tamboril o, jugando al «Tiro barra» los mozos y algún que otro casado para matar el rato, amén, de las innumerables veces, que fueron testigo mudo, de los devaneos amorosos, que en sus empedradas superficies, al amparo de las sombras de la noche, practicaban las parejas en sus incipientes relaciones de noviazgo.
Monsagro cuenta ya, con el reconocimiento oficial de un nuevo atractivo, que de alguna manera viene a reconocer, la singularidad de una pequeña población anclada en el corazón de la Sierra de Francia, que tiene mucho que ofrecer al visitante del Parque Natural, las eras son, un elemento principal más, en la amplia oferta entre las que se incluyen – por descontado – El Centro de Interpretación de los Mares Antiguos – que acredita a Monsagro como la capital del mar de Salamanca, tal y como fue catalogado por el científico del CSIC Juan Carlos Gutiérrez Marco el día de la inauguración – la Ruta Urbana de los Fósiles, el jardín Botánico y cuatro rutas autorizadas y señalizadas, camino Rubio, camino Gris, camino Rosa, y por descontado. el GR-10 – a lo que se suma, la espectacular riqueza paisajística de esta denominada, otra cara de la Sierra de Francia, caracterizada principalmente – en contraposición al granito serrano – por sus pedrizas de cuarcita Armoricana del Ordovícico.
















