¡Viva el Cristo del Amparo!

Monsagro se despide del verano, con la celebración de la fiesta del Cristo.

El segundo fin de semana del mes de septiembre, los monsagreños – desde hace ya algunos años – tienen una cita con el Cristo del Amparo, a pesar de que cada vez menos gente reside en la localidad de forma permanente – mal endémico del mundo rural – todo el que puede se reserva unos días para acudir a agasajar a su Cristo, resulta particularmente llamativo, la cantidad de gente joven que se da cita para divertirse en las fiestas de la villa, a pesar de que las clases ya han comenzado, la juventud se resiste a despedirse de la cuadrilla formada durante los meses estivales, un grupo compacto – cada uno de ellos, con los de edades análogas – que sin lugar a dudas, apura los últimos días de coincidencia, y si además es de fiesta, pues miel sobre hojuelas.

Pasaron las fiestas, y el pueblo tomó de nuevo, conciencia de su despoblación, quedan los de siempre, los residentes, que siguen conservando la esencia rural que Monsagro va manteniendo a duras penas, atrás quedaron las ruidosas  noches al serano, y las vocingleras algarabías de los adolescentes en puntos estratégicos de la villa, se avecina el otoño, y con él, la caída de las hojas, cualquiera podría pensar en lo premonitorio que resulta esta circunstancia con respecto al escaso futuro que acecha a las pequeñas poblaciones, poco a poco se van despojando de habitantes, cual hojas de figurados árboles vivientes, pero con la rémora de que llegada  la primavera, las hojas perdidas no vuelven a poblar el ramaje.

En lo concerniente a lo litúrgico, nada que destacar con respecto a lo ya tradicional desde hace, ni se sabe el tiempo; subida del Cristo desde la ermita la víspera por la tarde, misa con solemne procesión, ofertorio, rifa del bollo y bailes tradicionales ante la imagen, en la Plaza, el día grande, y al siguiente por la mañana, regreso de la imagen a la ermita con toda la pompa y el boato requeridos.

Es en lo profano, donde puede apreciarse algún que otro cambio de un año para otro, si bien es cierto, que aparte del nombre de los grupos, en los últimos tiempos, el organigrama viene siendo muy similar: en lo tocante a este año: el jueves 11 por la mañana se engalanaron las calles y por la tarde se trajo la cucaña, para seguidamente, a eso de las 18 horas, «color fest», seguido de «fiesta de la espuma» en la Plaza, la noche corrió a cargo de la disco-móvil, «Moonlite», Diego deleitó con su música a los numerosos participantes que quisieron arrancar el primer día de fiesta dándolo todo; el viernes 12 – víspera de fiestas – concurso de concurso e tortillas de patatas a eso de las 12 horas en la Plaza, por la tarde, pasacalles para reunir a la gente, y a las 18 horas, el personal acudió  a la ermita para subir el Cristo hasta la iglesia, al finalizar la misa, comenzó el apartado laico por la noche con el grupo «Acuarela» a eso de las 23,30 horas hasta altas horas de la madrugada, la disco móvil de Diego, «Moonlite», tomó el relevo hasta que las claras del día, anunciaron a los más festejeros, que era la hora de prepararse para para la fiesta con mayúsculas, el día grande, que comenzó con un pasacalles a las 9 de la mañana, con limón  para los participantes antes de acudir a la misa mayor a las 12,30, misa con procesión, ofertorio, rifa del bollo maimón, y los coloridos bailes tradicionales delante de la imagen, sobre las 14 horas, convite en los locales de las antiguas escuelas, ofrecido por el Ayuntamiento.

El festejo continuó a las 16,30 con carretones para los más pequeños, antes de que, una hora después, fueran las vaquillas las protagonistas indiscutibles, al término del festejo taurino. concurso de disfraces, muy concurrido y con elaboraciones originales; durante la tarde, la charanga «Uny´s» no dejó de amenizar las horas hasta la llegada de de la actuación de la noche «Vivaldi fiesta total» arrancó al filo de la media noche con su variado espectáculo de canciones, luz,  color y bailarines, en el descanso se entregaron los premios de los diversos concursos celebrados.

La mañana del domingo, con el pasacalles inicial de las 9 de la mañana, anunció el inminente remate de las fiestas veraniegas de este 2025, pero ni tan siquiera la bajada del Cristo a las 13,30, ni la paella ofrecida por el Ayuntamiento en el frontón, logró enfriar el ánimo de la gente, que únicamente, llegada la media noche, tras haber pasado por los castillos hinchables de la tarde y la actuación, como punto final de las celebraciones, del grupo de folk tradicional «Baleo» tomó conciencia clara, de que ahora sí, no solo las fiestas, sino, el propio verano, pasaba a ser en breve, un grato recuerdo para almacenar en el desván de lo vivido.

Lo mejor, sin duda, el haber tenido la oportunidad de concelebrar, con todos los que así lo han querido, unas fiestas más, con la alegría de poder dejar en la memoria, un trozo más de historia personal sin conflictos, que buena falta nos hace dado el estado en el que el mundo se presenta últimamente.

Ya queda menos de un año para repetir la experiencia.

Hasta el verano que viene.

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