Vecinos de Monsagro fijan cruces con buzón, en picos relevantes de su término municipal.






















La aventura comienza en el ya lejano 2011 con la reposición en la Hastíala de la antigua cruz desaparecida, motivo por el cual, Juan Antonio elabora una cruz con buzón para sustituirla, y a la vez, otras dos, con el fin de colocarlas en Migas malas y Mingorro (Mesa del francés)
Para la primera de las cruces, se reúnen el 27 de diciembre del 2011, Javier Mateos, Jesús Roncero, Enrique Campana, Javier Roncero, Juan Antonio Mateos, Maximiliano Campillo y Oscar Roncero, los siete, portando el material necesario para fijar la cruz a la dura roca, consiguen su objetivo y allí mismo, adquieren el compromiso de repetir la experiencia con las otras dos.
Debido a la dispersidad de los lugares de residencia de los compromisarios durante el año, va resultando cada vez más difícil el reunirse de nuevo todos ellos, y un año por otro, la cosa se va desvaneciendo hasta casi el olvido. Pero hete aquí, que ante la imposibilidad de repetir el equipo, el 13 de octubre del 2023, Juan Antonio – único repetidor junto a hijo Javier – reúne una nueva cuadrilla, y con su ayuda plantan la de Migas malas; en esta ocasión, las siete abnegadas participaciones corresponden a: Juan Antonio Mateos, Javier Mateos, Verónica Montero, Luzdivina Luís María José Mateos, Benedicta Campana y Manuel Matías. Quedando la tercera parte del proyecto inicial en la recámara para llevarla a cabo el año venidero. Como suele suceder, imponderables ajenos a la voluntad expresada, propician una nueva demora,, y no es hasta el 25 de octubre del 26, cuando se afronta la culminación de lo comenzado hace 15 años.
para la postrera ocasión, repiten tres de los de Migas malas, a los que se incorporan Enrique de la primera etapa, y se suma un nuevo miembro, José Alberto. Quedando el quinteto compuesto por: Juan Antonio Mateos, Benedicta Campana, Luzdivina Luís, Enrique Campana y José Alberto López-Diéguez. El resultado final arroja: 15 años y 13 personas implicadas, para culminarlo, pero por fin, quedaba concluido el periplo comenzado 15 años atrás con motivo de la reposición de la desaparecida cruz de la Hastíala, tres cruces, en lugares emblemáticos visitados por numerosos montañeros que dejan en sus buzones constancia escrita de su paso por ellas.
Al final, no pudo conseguirse el objetivo de que el equipo fuese el mismo, pero si se completó el segundo reto y, ahora las tres cruces similares, divisándose unas a otras desde sus distintas cotas – Hastíala 1735m, Migas malas 1642 y la Mesa el Francés 1638 – adornan puntos característicos de la sierra de Monsagro, testimoniando con su presencia en tan apartados lugares, que el esfuerzo compartido produce buenos frutos. Y en el caso de esta última, – como reza en la placa añadida – además un recuerdo indeleble a Manuel Matías – uno de los componentes del grupo de Migas malas – fallecido en 2024.
Muchas gracias a los que lo han hecho posible.