Monsagro festeja a su patrón.

La feligresía de la villa de Monsagro, celebra su fiesta patronal de invierno en honor a San Julián.

Como cada año, llegadas estas fechas del 28 de enero, Monsagro se prepara para rendir homenaje al patrón de su iglesia, San Julián.

El programa de este año cuenta con. prácticamente los mismos elementos que el año anterior y, que casi los de toda la vida exceptuando los de los años de la pandemia, recordar, que este es el segundo en el que ninguna restricción ajena a la meteorología, afecta a la celebración de la fiesta.

Comenzó la jornada festiva, con la ancestral alborada mañanera al santo, las dos vueltas preceptivas por las calles y remate en el portalito de la iglesia, por parte de los hombres del pueblo, que a  su finalización –  para reponer fuerzas – se dirigieron al bar luna para degustar el tradicional limón ofrecido por el Ayuntamiento a los circunstanciales cantores. El siguiente paso, así mismo de carácter religioso, consistió en la celebración de la Eucaristía  a las 13,15, horas, en la que como es preceptivo, se incluyen tanto la procesión del santo por las calles a hombros de los feligreses, como, el posterior ofertorio en las puertas del templo, para seguidamente, tras unos bailes en la calle a cargo del tamborilero local, Diego, acceder a los locales de las antiguas escuelas – hoy, local multiusos – donde todo el vecindario fue invitado a comer por cortesía del consistorio; después del ágape, a las 16,30, en el mismo local, comenzaron los actos más de tipo profano, consistentes principalmente en bailes a cargo del  dúo musical «Luz de estrella» que como recordareis, ya estuvieron el año pasado y el anterior; para terminar con la festividad sobre las 20 horas, con el digno colofón de un chocolate caliente acompañado de  bizcochos.

Esto, en cuanto a lo referente al cartel de fiestas se refiere, ya que como es sabido, la fiesta en realidad comienza la noche del 27, con los hombres recorriendo las calles, entonando la alborada de San Julián al son de tamboril, la misma de todos los años desde ni se sabe cuando, que termina en el portalito, como la de la mañana posterior – con los mismos protagonistas, pero con sensible aumento en cuanto a participantes – una vez concluida, el nutrido grupo de «alboraderos» se agasajan a sí mismos, con una cena en el restaurante local, alargando la sobremesa hasta altas horas de la madrugada, de ahí, la merma en la participación en la alborada matutina.

No vamos a descubrir a estas alturas, las coincidencias tanto en lo eclesiástico, como en lo profano de la fiesta de San Julián, desde siempre se han recorrido las calles y, celebrado la eucaristía, amén de procesión y ofertorio,  en ese sentido, tan solo la climatología ha hecho variar el proceso, la mayor parte de las veces, a pesar del rigor invernal, los actos se han celebrado en su totalidad, esporádicamente en alguna ocasión, la procesión, por mor de la lluvia se ha tenido que acortar y, en algunos casos, los menos, suspender y realizar el ofertorio en el templo, recientemente por la pandemia, incluso se suspendieron los actos seculares, y se limitaron los litúrgicos, pero, por regle general, incluso con tiempo adverso, concluyen.

Este año, de forma realmente inusual, la temperatura ha sido excesivamente benigna para las fechas que corren, ha rondado los 16 grados, casi más propia de la estación vecina, la primavera, que se encuentra a la vuelta de la esquina, toda una rareza bien aceptada por los participantes, aunque denota el cambio, que en las últimas décadas se viene apreciando en cuanto a los caprichos  que el clima se toma de vez en cuando. en conjunto, una festividad, que ha recuperado, e incluso engrandecido su programa, debido a que el ayuntamiento en los últimos años, se ha implicado más en su celebración, añadiéndole a los invariables  actos religiosos, los laicos para rellenar la tarde, antiguamente, tras la misa, el convite y para de contar, se acabó la fiesta, ahora, actividades por la tarde y ocaso, todo un acierto, que redunda en que la población se implique un poco más, y que incluso, se acerquen algunos monsagreños no residentes.

El tradicional convite en el Ayuntamiento,  desde el año 2020, ha sido sustituido la comida de confraternidad actual en el local multiusos.

Lo relevante en cualquier caso, una vez más, es la jornada de confraternidad intergeneracional disfrutada a pesar de la acuciante despoblación que sufre el medio rural, todavía Monsagro, es capaz de reunir en torno a su patrón, a un número de gente lo suficientemente importante, como para que el consistorio tenga a bien hacerse cargo de la organización de  la fiesta patronal, lejos quedan ya, aquellos años en los que la gente se disputaba el honor de ostentar la vara de la mayordomía de su  Santo patrón.

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