Las féminas festejan a su patrona.

Santa Águeda es agasajada por las mujeres de Monsagro.

El domingo 1 de febrero, las mujeres de la villa de Monsagro cumplieron con la tradición de homenajear a la santa que es su patrona desde allende los tiempos, la fiesta antiguamente se celebraba el día 5, que es propiamente dicha la fecha oficial de Santa Águeda de Catania, pero por causa de la despoblación que acucia  al medio rural, las mujeres decidieron celebrar la fiesta el fin de semana más próximo a la fecha oficial, este año 2026 llega con algunas novedades, al no poderse celebrar San Julián – patrón de la villa – el miércoles 28 por la intensa nevada, el Ayuntamiento derivó la celebración al sábado 31, fin de semana que las mujeres tenían agendado para su patrona, convirtiéndose este año, en el único que se conozca, hasta la fecha, en que hombres y mujeres agasajan a sus patronos casi simultaneamente.

Al igual que en la fiesta de San Julián, no se tiene constancia escrita de cuando decidieron las mujeres de Monsagro adoptar como patrona a Santa Águeda de Catania, una cristiana que vivió en el siglo III y fue martirizada por la persecución a los cristianos decretada por el emperador Decio, según relatan las crónicas, el procónsul de Sicilia Quintianus, se enamoró de la santa y cuando esta lo rechazó, mandó que la martirizasen cortándole los pechos, San Pedro le curó las heridas, pero el tirano, lejos de perdonarla, ordenó que la arrojaran sobre carbones ardientes, se dice, que al cortarle los pechos la santa le dijo a su torturador «Cruel tirano ¿no te da verguenza torturar en una mujer el mismo seno en el que de niño te alimentaste? y que al expirar, lanzó un gran grito de alegría dando grácisas a Dios.

Pues bien, esta valerosa mártir de la cristiandad, que es una de las 8 únicas mujeres conmemoradas por su nombre en el canon de la misa, se convirtió en el símbolo de lo que hoy se denomina mujer empoderada, y dio paso a que en la antigüedad, su día de fiesta significase el que las mujeres tomaran el mando, obteniendo incluso la mayordoma, la vara de la alcaldía, para simbolizar el poder de las féminas a lo largo del 5 de febrero, afortunadamente en la actualidad – aunque falte camino por recorrer – han cambiado sustancialmente las cosas, y esta celebración obedece más a conservar la tradición, que a otros motivos como el religioso que ha ido perdiendo relevancia con el paso de los siglos, aunque sigue conservando su esencia.

La fiesta comienza la tarde anterior con la alborada vespertina, tras la que las participantes continúan la fiesta con una cena conmemorativa, preludio de la celebración venidera, con misa, procesión y ofertorio, todo ello previo al convite que se ofrece por parte de las mujeres para todos los vecinos y asistentes a la misa en el local multiusos, antiguas escuelas.

Monsagro tiene la suerte de contar aún con algunas mujeres que se ocupen de conservar la antigua tradición que daba visiblidad a la mujer  en la antigüedad, y aunque afortunadamente las cosas han evolucionado para mejor, conviene no olvidar lo pasado, para no tener la tentación de  repetirlo, a lo largo de la historia, fueron muchas las mujeres que dieron su vida por reivindicar el papel preeminente de la mujer en la sociedad, no todas tuvieron el reconocimiento debido, por eso resulta de vital importancia, que el testigo de las que si lo tuvieron, como Santa Águeda, no caiga para siempre en el pozo del olvido.

¡Viva Santa Águeda!

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