La pandemia de COVID-19 confina al patrón de la villa de Monsagro.

San Julián, a la sazón, patrón de la iglesia de la localidad de Monsagro, no pudo realizar el tradicional recorrido por las calles.

Este jueves 28 de enero, la imagen de San Julián no ha podido realizar la tradicional procesión por las calles de la villa como viene siendo habitual desde tiempos inmemoriales. Si exceptuamos algún año puntual, en el que fueron los elementos climatológicos los causantes de su circunscripción al recinto del templo, este año 2021, se convierte en el primero del que se guarde memoria, en que ha debido de limitarse a presidir el oficio religioso y poco más. Todo ello, debido a la pandemia mundial de coronavirus a la que ninguna celebración está resultando ajena, a lo largo de gran parte del año pasado y lo que va de este.

Como ya sucediera con las fiestas de verano, el Ayuntamiento se ha visto en la necesidad de suspender los actos relacionados con la celebración de la fiesta patronal de invierno, San Julián.

A pasar de ello, en lo referente a lo religioso,  se han mantenido – cumpliendo con el preceptivo protocolo sanitario imperante – los actos litúrgicos, si bien es verdad, que únicamente los concernientes al interior de la iglesia, es decir, misa solemne y para de contar. ha sido menester suspender las alboradas, la procesión por las calles y el tradicional ofertorio a las puertas del templo.

Con todo y con ello, el santo ha presidido la eucaristía desde las andas, adornado con el habitual boato, los feligreses no han querido – pese a las restricciones – dejar pasar la ocasión de apearlo del altar mayor y revestirlo, para la que es su fiesta anual.

Lamentándolo mucho, el consistorio, asimismo, ha prescindido del convite al uso, que tras la misa, se lleva a cabo en los locales municipales, y al que todos los asistentes a la fiesta son invitados. No obstante, ha tenido el detalle – de buen gusto – de distribuir casa por casa la víspera – miércoles 27 – , una  bolsa con un contenido acorde con el suspendido convite, es decir: dulces, embutidos, queso, vino, amén de un paquete de mascarillas, pegatinas con el escudo municipal y estampas del patrón con el texto de la alborada en el dorso. con este gesto, el consistorio anima a los vecinos a unirse en unas alboradas y convite imaginarios, cada uno desde su propio domicilio, para concelebrar de modo tan poco convencional, desde la disgregadora distancia, esta festividad del patrón, tan inusual dadas las actuales circunstancias.

Si el año 2020, fue atípico en todo, y por ende en las celebraciones – San Julián sí que se celebró – este recién estrenado 2021, viene con las mismas trazas, quiera Dios que la llegada de las tan deseadas vacunas, nos libere en pocos meses de tan inquietante esclavitud y deje de pender sobre nuestras cabezas la intangible espada de Damocles de la COVID-19, y ya para el verano, podamos solazarnos libremente, sin cortapisas de índole sanitaria, y sin el constante peligro que supone la interrelación vecinal en actos comunitarios.

Nos ponemos bajo la advocación de nuestro patrón San Julián y confiamos en si intercesión para ver cumplidos cuanto antes nuestro deseos.

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