La adversa climatología casi imposibilita que el patrón de Monsagro recorra las calles de la villa.

San Julián, patrón de Monsagro, debido a la lluvia, apenas pudo acceder a las calles para recorrerlas en la tradicional procesión anual.

El martes 28 de enero, amaneció con la climatología dispuesta a aguar la fiesta patronal, que como cada año, la villa salmantina de Monsagro celebra en las  postrimerías del primer mes del año.

A medida que avanzó la mañana, las cosas no mejoraron y, llegada la hora de la solemne misa 13h, comenzó a llover de forma copiosa, aún así, la feligresía confiaba en que la lluvia diera un respiro, no sería la primera vez. concluida la misa, amainó lo suficiente como para que el santo iniciase el recorrido, pero a mitad de camino fue necesario tornar hacia la iglesia y realizar el ofertorio en el interior del templo. al final, ni una cosa, ni la otra, el patrón pudo procesionar, pero no completar el recorrido.

No cabe duda de que este incidente, desluce la celebración de la fiesta que Monsagro celebra en invierno para agasajar a su patrón, San Julián pero igualmente, es obligado reseñar, que la nueva corporación está intentando dar un empujón, a una fiesta, que hasta este momento se reducía prácticamente al ámbito religioso. para ello, en esta ocasión se ha sustituido el tradicional convite, por una comida de hermandad para todos los asistentes,  comida, que como no podía ser de otra forma, dada la insistente presencia de la lluvia, se ha celebrado en los locales de las – desde hace pocos años – vacías escuelas, para posteriormente, amenizar la tarde con la actuación musical del dúo Luz de Estrellas, en una carpa erigida en la plaza a tal efecto, ambas cosas, inéditas hasta ahora.

San Julián no ha podido completar su paseo por las calles de la localidad en la que es patrón, como es habitual, – afortunadamente, son menores las ocasiones en las climatología impide la procesión – pero a cambio tiene el consuelo de que su fiesta se siga celebrando, aunque, como es el caso del año en curso, ésta caiga en martes, lo cual impide a muchos monsagreños no residentes el acudir, dado que al ser día laboral no disponen de esa posibilidad.

No obstante, y a pesar de las numerosas dificultades: climatollogía, día de la semana, y lo más relevante, la escasa población residente, pues a pesar de todo ello, en su calidad de patrón local, San Julián volverá el año que viene – si los elementos no lo impiden – a recorrer las calles de la villa en la que lleva sentando sus reales, varios siglos, cosa a la que otros santos a los que cobija la misma techumbre, no podrán aspirar.

La jornada, si obviamos las dificultades enumeradas anteriormente, transcurrió con normalidad, tengamos en cuenta que es una fiesta básicamente dirigida a los residentes, por tanto, no persigue el mismo fin que las del periodo estival. en suma, fiesta, que un año más, reúne a los monsagreños en una jornada, cada vez más integradora gracias a las nuevas incorporaciones que el consistorio ha introducido.