
Estudiantes de biología de la USAL pertenecientes al Colectivo bellotero de Salamanca, pasan un fin de semana en la villa de Monsagro, realizando labores encaminadas al sostenimiento medioambiental.
El curto fin de semana del mes de noviembre, con el invierno presentando sus credenciales de forma inequívoca, a eso de las 11 de la mañana, una treintena de estudiantes de biología de la Universidad de Salamanca, se reunió en Monsagro con el fin de realizar una serie de actividades, organizadas por el Ayuntamiento y la Fundación Tormes-EB, concernientes al medio natural.
Comenzó el periplo el sábado 22, a las 11´30 de la mañana, los alumnos acompañados por un pequeño grupo de voluntarios locales, y miembros del Ayuntamiento, convergieron en el teso del Corro para sembrar casi cuatrocientos plantones de roble (Quercus pyrenaica) previamente el consistorio había acondicionado el terreno devastado por el incendio de julio de 2022, para facilitar la labor ecologista de los abnegados voluntarios, pertenecientes en su mayoría al Colectivo Bellotero de Salamanca, a la finalización de la siembra, receso para comer, en el que el Ayuntamiento, obsequió a los participantes, con salchichón y chorizo de la fábrica de embutidos de la propia villa, asados in situ sobre brasas de carbón de brezo – inimaginado homenaje a los esforzados carboneros de la posguerra, que gracias al carbón de tan humilde arbusto, pudieron paliar en parte, la tremenda escasez de recursos económicos provocada por la incivil contienda bélica entre compatriotas – tras el parón para el necesario refrigerio, los universitarios, con Raul Tapia – representante de la Fundación Tormes-EB – ejerciendo de circunstancial Cicerone turístico, emprendieron una ruta a pie por el camino de las Llanás hasta el pueblo y desde allí a las ruinas del molino del tío Mateo y puente de los Jurdanos, siendo el paseo, la actividad vespertina que puso punto final a la jornada sabatina.
El Ayuntamiento proporcionó alojamiento a los foráneos en el local del Tiro-barra, en espera de las actividades previstas para la jornada siguiente.
Amaneció el domingo, con una intempestiva niebla, lo cual no supuso óbice alguno, para que llegadas las 10 de la mañana, el grupo se encaminase – atravesando la localidad de parte a parte – a los pagos del Jardín botánico sito en la parte alta del pueblo, en lo que otrora fuese el vivero perteneciente al antiguo ICONA estatal, en él, los universitarios se emplearon a fondo limpiando y acondicionando, tanto los accesos y paseos, como las albercas y canales destinados a encauzar el agua proveniente del sobrante del pozo Tejero y los depósitos de agua de suministro, que posteriormente desaguara en el regato de la Canal.
Por la tarde, obligada visita al Centro de Interpretación de los Mares Antiguos, único en la comunidad autónoma, orgullo de Monsagro y elemento principal en la oferta turístico-cultural del Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia. la visita sirvió de magistral broche a las dos intensas jornadas vividas por los jóvenes alumnos en un entorno rural en constante retroceso en lo referente a cantidad poblacional.
Fin de semana completo, didáctico a la par que novedoso para dar a conocer a los jóvenes la realidad de un medio rural en franco declive, dos jornadas productivas igualmente, en lo concerniente al medioambiente, dado que el grueso de las actividades estaban encaminadas a ese fin.
Objetivo más que conseguido en todas sus vertientes, sobre todo en la ambiental, como o demuestran inequívocamente, los resultados que quedan a la vista una vez finalizados los trabajos, que no son otros que: un Jardín botánico remozado y adecentado, y por descontado, la parcela de robles – futuro bosque caducifolio – en el paraje del Corro.













