El Ayuntamiento decreta la suspensión temporal, de la fiesta patronal de invierno.

La borrasca Kristin, provoca la anulación de los festejos en honor a San Julián en la villa de Monsagro.

El 28 de enero de 2026 quedará en la memoria de los monsagreños, como el primer año, en el que por causas climatológicas, los parroquianos de la villa, no han podido homenajear a su santo patrón, el obispo San Julián.

Amaneció el día grande de la fiesta patronal, con un grueso manto de inmaculada nieve que imposibilitaba el acceso por carretera a la localidad, motivo por el cual, el consistorio optó por emitir un comunicado a través de Whatspp, de suspensión de los actos programados, incluida la visita de las cámaras de  la televisión autonómica, quedando el festejo diferido al sábado 31, manteniéndose el mismo horario y contenido.

No consta en los anales de Monsagro, ni tan siquiera en la transmisión oral, que se suspendiese la fiesta patronal por ningún motivo – si exceptuamos el año pasado por el luto decretado por el Ayuntamiento, por mor del luctuoso fallecimiento en extrañas circunstancias del joven  Álvaro – resulta ser, por tanto, la primera vez que se suspende la fiesta de San Julián, y la causa no es otra, que la copiosa nevada, que durante la noche cubrió de blanco el paisaje y las calles de la localidad. No obstante, la fiesta comenzó como es tradición, con la alborada de la noche, a cargo de los cada vez más escasos cantores, se cubrieron las dos vueltas preceptivas y el remate en el portalito, como mandan los cánones, si  ben es cierto, que apenas comenzada la primera vuelta, la nieve hizo su aparición, lo que no fue motivo para suspender la alborada, ni siquiera entonces pasó por la cabeza de nadie, que fuese la premonición de lo que la mañana traería consigo, un hecho inédito hasta la fecha, la suspensión de la fiesta, pero llegada la claridad del día, la gruesa capa de nieve aconsejó- con buen criterio – a los dirigentes municipales, suspender los actos programados para evitar posibles desgracias, dándose así la novedosa circunstancia, de que este año será a partir de ahora, el primero en siglos en celebrar la festividad fuera de la fecha oficial, aunque bien es cierto igualmente, que por motivos ajenos, al inveterado transcurso de la tradición.

Por consiguiente, se inició la fiesta tal y como marca la tradición, pero la borrasca Kristin se encargó de imponer una agenda al margen de la tradición y de la devoción.

Lo dicho, un hecho inédito que quedará registrado, no solo en la memoria de los monsagreños, no, también por escrito en esta publicación para futuras generaciones.

En la iglesia queda la hierática imagen de un estoico San Julián,  engalanado y desolado, pero a la vez comprensivo, aguardando la llegada del sábado para poder transitar como se merece, las calles de la localidad que hace ya siglos, decidió tenerlo por patrón.

¡Viva San Julián!

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