Noche mágica.

Los magos de oriente, acuden a su cita anual con los niños de Monsagro.

Desde allende los tiempos, se tiene memoria de la llegada de los reyes magos a los hogares de los niños españoles para entregarles sus regalos.

Cada noche del 5 de enero, sus majestades, haciendo uso de la magia que les es afín, se adentran en las casas, cuando los niños duermen, para depositar los regalos. Desde hace ya algunos años, en Monsagro se tiene la certeza de la llegada presencial de los reyes a la iglesia en noche tan mágica; este año no iba a ser menos, y, fieles a su cita – a pesar de la pertinaz lluvia – acudieron a eso de las 21,30, para, con su mágica presencia generar ilusión en los más pequeños, bendita inocencia, ¡ojalá! no se perdiera nunca.

La noche de reyes es, uno de los acontecimientos más emocionantes, conmueve ver la ilusión reflejada en la cara de los menores al acercarse – con cierto temor a veces – a sus majestades para recibir el regalo pertinente, y una vez ya en su poder,, desembarazarlo del colorido papel que lo envuelve, y comprobar que se trata del juguete solicitado por él, previa carta enviada días atrás, pocas cosas pueden compararse a dicho acontecimiento, no solo la arrobación de los padres contemplando a sus vástagos, cosa lógica por otra parte, sino, a cualquiera que le sea dada la oportunidad de  contemplar el gratificante espectáculo de ver a los menores – en un principio cohibidos por la presencia y colorido de los reyes y sus pajes – desplegar todo un repertorio de expresiones, sorpresa, curiosidad,, alegría, estupefacción, ante algo inexplicable para sus virginales mentes, libres aún, de la contaminación que la vida, inexorablemente, va inoculando con el paso de los años.

Este año 2025,  podríamos decir – utilizando un juego de  palabras –  que la noche mágica, comenzó antes de la llegada de las vespertinas sombras, el motivo, la actuación a las 16h, en las antiguas escuelas, del mago Pablo Arranz con su espectáculo «Con las manos en la magia» que durante una hora larga, hechizó con sus espectaculares trucos,  a los más pequeños, preparándolos para la tan esperada por ellos, magia suprema, la llegada de los Reyes magos a la iglesia de San Julián, patrón e la villa, cargados con los juguetes solicitados y, algún que otro, añadido de sorpresa para los más afortunados; ninguno de los niños asistentes se quedó sin su regalo, amén de sus caramelos, ampliamente prodigados por sus mágicas majestades.

Noche mágica, sin lugar a dudas, que a quien más, quien menos, nos lleva a retrotraernos a nuestros años de infancia, con menos abundancia, con total seguridad, pero con más ilusión, si cabe, que la que despliegan los niños en la actualidad, los menores en edad de creer de veras en la magia,  ¿Cómo sino se explicaría, que los reyes puedan estar en una misma noche en todos los hogares?

Pues eso, bendita inocencia y, benditos niños, que a pesar de la galopante despoblación del medio rural, la cumplida media treintena de ellos, siguen propiciando que en Monsagro se siga disfrutando de la Mágica presencia de los Reyes magos.

El fin de fiesta, corrió a cargo del Ayuntamiento en las antiguas escuelas, que obsequió a los asistentes – una vez que sus majestades habían abandonado la iglesia para seguir repartiendo regalos a lo largo de toda la noche, de manera, que ningún niño se quede sin sus juguetes – con un chocolate caliente, roscón de reyes, bizcochos, mazapanes y polvorones. Un almibarado punto final, para una noche de lo más entrañable.

Feliz día de reyes.

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